
"Clarín y su relación política con los medios"
"La diferencia entre ver y entender los hechos"


La concentración de medios como problemática en el poder de decisión de la audiencia, su influencia en la reconstrucción de la realidad como del imaginario colectivo en una sociedad cada vez mas dependiente de los procesos de análisis ajenos para comprender los hechos que forman parte directo o indirecta de nuestra vida cotidiana.
El acceso a la información que
configura nuestra percepción del mundo y la gran responsabilidad que cae sobre los mass media por ser actores principales junto con el Estado para no distorsionar la realidad de los terceros grandes actores: la gente, el público, la audiencia, los ciudadanos, televidentes, radioescuchas, lectores.
La lógica del mundo globalizado exige cada vez más la velocidad no solo del cambio tecnológico y los ajuste a esta como usuarios, mas la rápida circulación de grandes cantidades de información, sino también hay que acomodarse expeditivamente al ritmo en lo que respecta a normas y leyes para situaciones que hoy muestra, como siempre cambiante mundo de la información y la comunicación, con internet como uno de los usos significativos y hasta lo que caracteriza a los medios, a la globalización y al hombre del siglo XXI.
El uso y el mal uso que se haga de los medios de comunicación deben ser guiados y observados por una legislación a la altura de las circunstancias en las que se desarrolla el mund
o “civilizado” de la comunicación porque la historia es testigo de lo que los medios pueden “significar” en el consciente colectivo y esto debe ser enmarcado para delimitar sus limites como agentes constructores de la misma historia y el multiplicar sus voces hace un gran paso. (Ver recuadro).
Esto se logra mediante el debate constante, es cuestión de sacar de viejos cajones empolvados leyes que no dicen nada relacionado a la realidad que nos toca vivir. Por el buen uso y la democratización de los medios de comunicación que hoy cuentan con privilegios para los dueños de de dichas corporaciones, porque sí son algunas pocas grandes empresas que dominan casi todo el mercado de los medios audiovisuales, que fueron avalados por decretos firmados por diferentes gobiernos cada uno en su turno, los hechos quedan sujetos a una sola visión.
La ley 22285 es un deber político, ciudadano y responsabilidad de los trab
ajadores de los medios de comunicación para llegar al ideal de pluralidad y mismas posibilidades de acceso al “mundo” para todos los que formamos parte de él.
| Echar un ojo al pasado siempre es útil para no dejar que el presente se escape de las manos como cosa que nunca pasó o cosa que no debió pasar otra vez. El conflicto bélico irracional, como toda guerra pero como es argentino debía superar a lo irracional característico de todo conflicto armado entonces un 2 de abril de 1982 se produjo lo que aun hoy trae a boca de muchos la frase: “Las Malvinas son argentinas”. Bastaron 74 días para reflejar las miserias del poder interno de un gobierno defacto en decadencia y con una miopía en la visión internacional en busca de salvar lo ya era insalvable de una administración económica, política y social nefasta. El papel que cumplieron los medios de comunicación en esta guerra muestra como un hecho de tal magnitud puede ser manipulado y hacer que millones de argentinos sean cómplices de un horror que desconocían que “marco a fuego” la vida de jóvenes-niños que enfrentaron a una experimentada Inglaterra que conto con la ayuda de otra naciones para vapulear a todos los argentinos y hacer que cada uno caiga de su falsa grandeza que los mismos medios ayudaron a crear y no se cansaron de alimentar. Durante los días que duro la guerra los medios formaron un tejido bien tramado junto una nueva Junta Militar argentina presidida por Leopoldo Fortunato Galtieri en la circulación de información concerniente a todo lo que ocurría allí en el sur de aquellas frías islas. Los colores celeste y blanco fueron los que unían a una nación devastada en el que se dio nacimiento a un concepto bien argentino: los “desaparecidos”. Desde estas fechas se registra una ley que debe ser modificada para el desarrollo de esta continua democracia en formación, no solo política sino que también ciudadana y esta a través de un horizontal acceso a la información y todo lo relacionado a los medios audiovisuales que deben ser una herramienta al servicio de todos y no de unos pocos. |

Estimado Sr. Ayer:
¿Qué queda de aquella década en la que la política quedó borrada como ejercicio de liberación del encierro de las ideas en el músculo menos ejercitado de nuestro cuerpo, de los jóvenes, de las pasiones y de los adultos que quedaron para contar de aquellos años?
Porque la voluntad de los jóvenes que buscan no está en las pasiones de hace más de 30 años. Las pasiones de los jóvenes de hoy quizás esté perdida en las voluntades de aquellos que vitoreaban el nombre de algún líder de los años 70, perdidos en el tiempo infinito de lo que no pudo ser. Aquellos sindicalistas que se vendieron al mejor postor después de tanta lucha en busca de igualdad o que fueron desaparecidos por no venderse.
No encontramos nada, solo recuerdos. Llenos están los estantes de lo que debería ser y de lo que fue. Nadie dice que hay que hacer y nadie hace. Lo único que si hay es reproches hacia una generación inerte, pasiva, descorazonada que fue criada por aquella llena de pasión e ideales.
¿Cuál es el puente que se rompió entre nosotros y ustedes? ¿Qué nos dejaron, qué se olvidaron de dar, de transmitir, por qué la semilla no germino?
No quito en este cuestionamiento hacia ustedes el cuestionamiento hacia nosotros, no quiero librarnos de culpa de por qué somos tierra infértil.
Tanto terror, tanto dolor tanto vacio quedo, el túnel se oscurece y hacia su final se pierde el puente. El lazo entre nosotros y ustedes aquellos que quedaron en el camino no por tropezar ni por darse por vencidos sino porque fueron arrancados de raíz y con ellos se llevaron toda posibilidad de reproducción. Ahí aparecimos nosotros que como única base donde pararnos es la historia que cuentan sobre una noche en que se llevaban a todos los que pensaban y ese pensamiento lo ponían al servicio de la comunidad. Sobre esa base crecimos. Donde con indiferencia miramos como miraba el resto de los argentinos que no cruzaron las líneas fronterizas que delimitan nuestro territorio argentino y los otros que no fueron desterrados de este suelo también pero que nunca podrán volver.
Lo que quedó es indiferencia apatía por todo, las instituciones los organismos, hasta la iglesia perdió su “Gracia” divina.
Ahí nos desarrollamos, en mundo distorsionado, libre pero de ideas. La globalización, el ser “ico-nohumano” es lo que marca nuestra esencia indiferente, en la que nada sorprende es de donde debemos resurgir. El principio otra vez está a disposición ustedes más nosotros podemos ayudar a nuestro amigo: “Futuro”
Atte. Sr. Hoy




